Masacre en Colorado (Rubén Luengas en Telemundo 52)

Un sistema que promueve la violencia: Senador de California

El viernes pasado James Holmes disparó contra asistentes en una sala de cine en Aurora, Colorado, durante el estreno de la película más reciente de Batman, “The Dark Knight Rises”, dejó 12 muertos y decenas heridos.

Batman contra James Holmes

Koldo Campos (Rebelión)

Nadie se explica en Estados Unidos cómo ha podido ocurrir, cómo ha sido posible que Batman no llegara a tiempo de evitarlo, pero lo cierto es que hasta el propio héroe enmascarado, sorprendido el día de su estreno, fue incapaz de reaccionar. Tal vez esperaba otra clase de enemigo. Tampoco es la primera vez que se equivoca. James Holmes sólo es el último nombre de una extensa nómina de asesinos blancos e irreprochables apellidos, que no tuvo que eludir ningún control de seguridad para entrar en Estados Unidos y perpetrar su matanza, porque ya estaba dentro, porque siempre estuvo dentro, tan americano como Batman.

James Holmes, el joven estadounidense que ayer asesinó a balazos a catorce personas en un cine de Denver, durante el estreno de la última entrega de Batman, no procedía de Yemen o de Afganistán, sino de Tennessee.

Tampoco profesaba la religión musulmana, ni hinduista, ni se dedicaba a los cultos satánicos. Holmes era feligrés de la iglesia protestante. No vestía babuchas ni se ponía turbantes, sino los clásicos “jins” y las típicas gorras con emblemas deportivos. No sintonizaba el canal de Al Yacerá, sino la CNN.

No comía quipes, titiles o dátiles, sino hamburguesas, sanwichs y patatas fritas. No bebía té, sino Coca-Cola. No calzaba sandalias, sino zapatillas deportivas. No celebraba el ramadán, ni el año nuevo chino, sino el 4 de julio. No leía el Corán, sino el Washington Post. No fue estudiante meritorio de ninguna madraza talibana o escuela coránica, sino de una simple y común universidad estadounidense. No era miembro de Al Qaeda o de la Yihad islámica, sino de un club de cine local.

En el pasado no había peregrinado a La Meca o se había bañado en el Ganges. En todo caso, Holmes había realizado algunas excursiones al monte como boy-scout.

Tampoco lo detuvo el escáner de ningún aeropuerto, ni ninguna de las sofisticadas medidas de seguridad de las que disponen los Estados Unidos para detectar terroristas extranjeros porque James Holmes es estadounidense y adquirió sus armas en una de las tantas armerías que en su enajenada sociedad ponen en manos de cualquier patriota toda clase de explosivos.

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4 Comments to “Masacre en Colorado (Rubén Luengas en Telemundo 52)”

  1. muy bien dicho Gravitania.

  2. Manrike:
    No te voy a criticar a tí, sino a tus ideas.

    No es que se mezcle la política con la desgracia, sino que la política actual es una desgracia. Estos son los resultados obvios de la segunda enmienda, donde se priorozan las ganancias de los fabricantes de armas a la seguridad de la población. ¿Para que necesita la gente poder comprar rifles de asalto como si fueran dulces? ¿A quien beneficia? ¿No es también lo que permite pertechar al narco mexicano? ¡Claro que son el resultado de decisiones políticas! donde consumir es la única manera de obtener felicidad y no lo logras, pues que resultado esperabas, y no es el único, está Columbine y muchas otras, es simplemente el RESULTADO de una sociedad, además del altísimo consumo de tóxicos enervantes.

    No lo puedes despegar de la política, porque es el resultado de la misma (la política)

  3. Es más, si me lo permiten. ¿Que hacen esas radiodifusoras Radio Zapote, Radio TINCHERA y todas esas que más bien parecen de aquellas radiofantasmas cubanas?

  4. Es muy normal, pero muy triste, mezclar una desgracia con la política, con el objeto de denostar a un país o una sociedad. Por lo común, lo hacen personas que siempre andan buscando pretextos para hacerlo. En una sola palabra, eso se llama DEMAGOGIA.