¿Genocidio en Haití? (más de mil muertes por epidemia de cólera)

Parece que las tropas de la ONU y otros grupos presentes en el país no son capaces de poner en orden o no quieren hacerlo. Con la cantidad de dinero que se destina a Haití deberían tener por lo menos, plantas potabilizadoras de agua y no debería haberse desatado la epidemia de cólera pero, seguramente, el dinero está yendo a parar a bolsillos de unos pocos.

El pueblo de Haití no ha terminado de recibir la venganza de los imperialistas que no le perdonan la afrenta de haber sido el primer país independiente de América Latina y El Caribe, pero además el primer país que intentara vivir en una democracia hecha por gente de raza negra, parece que sigue esa maldición.

Ya de por sí empobrecidos por el neocolonialismo del siglo XX y XXI, golpes de estado no le han permitido estabilidad, mucho menos proyectos de desarrollo. Desastres naturales (que ya hemos dicho en otras entradas que no nos lo parecen tanto) se han ensañado con ese país, huracanes y terremotos, el más reciente fue devastador y ahora la epidemia de cólera. El presidente de Haití, René Préval, ha asegurado que la epidemia de cólera que afecta desde finales de octubre pasado a su país fue “importada” aunque se abstuvo de identificar su procedencia. Sin embargo la gente ya esta haciendo revueltas acusando a los cascos azules de ser quienes llevaron el contagio.

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  1. Cuenta regresiva para las elecciones en Haití

    2010-11-26 19:58

    Haitianos acudirán a las urnas este domingo para elegir al sucesor del presidente René Préval, de entre 18 candidatos

    PUERTO PRÍNCIPE, Haití, nov. 26, 2010.- Ha empezado la cuenta regresiva para que se celebren las elecciones presidenciales en el destruido y empobrecido Haití; elecciones que son las terceras desde que la dictadura despareciera en esta parte de la isla La Española y que por lo tanto hay una serie de irregularidades y e injusticias propias de una frágil democracia.

    Primero, pareciera que una selección de futbol es la que quiere ocupar la Presidencia de la República, Presidencia que, por cierto, su sede sigue en ruinas a causa del terremoto del pasado 12 de enero. Dieciocho candidatos, muchos de ellos sin carrera política, luchan por obtener la mayoría de los sufragios que emitirán, en principio, cerca de 4 millones de haitianos.

    De estos candidatos, tres encabezan las preferencias electorales: Myrlande Manigat, una mujer que es, sin duda, la mejor preparada de todos los aspirantes. Doctora en ciencias políticas y que por lo tanto sería la mejor apuesta para los haitianos. Sin embargo, se enfrenta a todo el aparato gubernamental, ya que el saliente presidente René Préval colocó a quien dicen es su yerno, Jude Celestin, como candidato para sucederle. Celestin goza del segundo sitio, pero además con un millonario presupuesto para que su campaña esté por todos los rincones del país. Un derroche económico descarado en un momento tan difícil para Haití. Y en tercera posición está el artista, un cantante muy popular en el país, de nombre Michel Martelly. En resumen, de todo un poco.

    Estos comicios están precedidos por la tragedia del terremoto ocurrido el 12 de enero que, según el discurso político, la reconstrucción del país no es la prioridad. Los candidatos han prometido que de ganar, harán todo lo posible por mejorar la calidad de vida de la población, aportarán beneficios para superar la mala calidad de la educación y, posteriormente, reestructurarán la infraestructura nacional que está totalmente destruida. En resumen, lo que cualquier otro político promete y que difícilmente se ve cómo lo cumplirá.

    A menos de 48 horas, 300 mil personas no han recibido su credencial de elector u oficialmente llamada carnet de identificación. Un documento emitido hace 4 años pero que era de poco interés para la población puesto que los obligaría a participar en las elecciones. Esto no le interesa al haitiano. Motivo por el que Préval emitió un decreto, antes del terremoto, en el que anunciaba que la credencial sería el documento oficial más importante del país, y que sin él no habría manera de tramitar otros beneficios como recibos de luz, cuentas bancarias y principalmente pasaportes. Esto fue lo que le dio relevancia a la identificación.

    Así que son miles los que se han lanzado a los colegios electorales y comandancias de Policía para tratar de recibir su credencial de elector en el último momento. El que no la tenga ahora, no solo no podrá votar, sino que estará imposibilitado para recibir un pasaporte en por lo menos un año, y esto sí les preocupa porque son muchos los que quieren abandonar el país.

    En términos de violencia, es probable que muchos de los que no puedan votar cometan actos delictivos o agresiones contra los que sí ejercerán su derecho democrático.

    En Haití, el uso de la fuerza es parte habitual en la vida de estas personas. Y sin duda, el que quiera ganar, hará uso del medio que sea para tener más votos. Así que las Naciones Unidas se encargarán de la logística, entrega y recuperación de las boletas electorales antes y después de las elecciones. Además de que los Cascos Azules y la Policía de Naciones Unidas apoyarán a la Policía Nacional haitiana en las labores de vigilancia.

    Los más pesimistas hablan de brotes de violencia el mismo día de la jornada electoral. Los menos, piensan que esto podría pasar una vez que surjan las inconformidades del resultado. De cualquier forma, es un hecho que estas elecciones no mejorarán la realidad actual de esta nación. Nada quedará resuelto, sólo el intento de dar un paso más hacia la democracia, una democracia que le está costando mucho dinero a esta empobrecida población que en cada metro de sus calles está obligada a ver cientos de fotos de sus candidatos y un despliegue electoral, digno de algún país desarrollado. No de éste

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