Monsi . La paloma.

Y la paloma tomo otros rumbos.
Como símbolo de paz, de pureza y de nuevos y buenos mensajes.
Porque al regreso de cada viaje has traído una noticia.
Sigo preguntándome:
¿Que hacemos todos los días para ganarnos el que la gente pudiera querernos tanto como a ti?
¿En donde y cuando los amores que nos tocan saben que cuentan con nosotros en todo momento?
¿Y que causa perdida falta defender cada mañana?
Quien podrá contar con esa disciplina de cada día estar en todas partes ( yo siempre decía es el ajonjolí de todos los moles)
Hoy ( Domingo) en tu honor me he organizado una caminata por las calles de la ciudad en el centro para ver no solo la arquitectura , sino todo lo que le pasa a la gente, los novios que siempre cambiando de cara se aparecen en cualquier rinconcito para seguir besándose, la gente que camina apresurada hacia algún lugar. los que en el metro terminan por no mirar a nadie de tanta gente que les rodea.


En el Teatro de la Ciudad de México:

La lectura que realizó José Luis Ibáñez sobre varios poemas preferidos de Carlos Monsivais no termino a todos por instalar en esta sala tan intima en que se volvió el Teatro de la ciudad. Y digo ya después de que las autoridades oficiales se marcharon con toda su comitiva de fotógrafos y demás entes que no permitían estar a gusto en la propia casa, pudimos sentirnos más cercanos.
Fíjate Monsi que no sabía que eras vegetariano hasta ahora me vengo a enterar (de esos vegetarianos por convicción, de los locos que creen que con su actitud y desde su trinchera pueden salvar al mundo un poco cada día). De lo que si sabía es de la gran generosidad que representa el que un coleccionista ( por que la gente dice que quien colecciona lo hace por puritito egoísmo) pueda dejar a disposición de todos los que lo quieran conocer el material que representa la historia de México y de la Ciudad . Así que seguiré invitando a todos a que visiten el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsivais.
Las canciones que cantaron Susana Harp, Eugenia León y Jesusa Rodríguez. El flautista Horacio Franco y el texto que leyó Elena Poniatowska nos acercaron más a ti.
Haré una mención especial alo que leyó El Fisgón (algo como un cuento de como Satanás mando a San Simonsi a hacer un trabajito para el y le salió lo contrario.) Y que terminó proponiendo que se le cambie el nombre a la calle en donde viviste.
Ahora mas dueño que nunca del don de la ubicuidad. Es mas que eso por que estar en el corazón de tanta gente que te piensa y que algunas te acompañaron en el Museo de la Ciudad de México, en Bellas Artes (con todos los asegunes que lo representó), en el Teatro de la ciudad y sobre todo los que te acompañarán cada que se lea un libro tuyo podrán dar continuidad a tu trabajo.
Me quedo ahora con lo que tus amigos más añoran: la compañía, la presencia y la bondad de tu vida.
Que la música y la palabra te sigan siempre en cada momento de tu nuevo camino.

Por: Avellaneda.

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