¿En manos de quién esta la información en México? Genaro Garcia Luna y Carlos Slim (+ video)

No sólo no registren su celular, miren quien maneja la información:

La inquietante tesis que la periodista Anabel Hernández propone en este libro (Los cómplices del Presidente) es la siguiente: Carlos Slim (el hombre más rico del país y, quizá, del mundo) colocó en un sitio estratégico del actual gobierno (la Secretaría de Seguridad Pública) a un hombre de su entorno (Genaro García Luna), quien a su vez supo enredar a Juan Camilo Mou-riño (ex secretario de Gobernación) en un elaborado juego de corrupción y espionaje, para apoderarse de los instrumentos vitales que el estado mexicano ha diseñado para preservar la seguridad nacional. “Con ese poder —remata la periodista— para qué quiere [Slim] ser presidente.”

…el centro de este libro no es García Luna ni Mouriño (a los que la autora no reconoce ni inteligencia ni grandes miras) sino Carlos Slim. Más aún: la autora propone que incluso Slim está manipulado por una inteligencia superior, la de su hermano Julián, ex comandante de la sanguinaria Dirección Federal de Seguridad en tiempos de Miguel Nazar Haro:

    Integrantes de la comunidad libanesa afirman que Julián Slim es un hombre que siempre se ha manejado con muy bajo perfil, prácticamente nunca aparece en actos sociales. Y se le atribuye el éxito de los negocios de su hermano Carlos. Se comenta que él y su hijo [actual director general de Telmex] son los listos de la familia.

Este libro desanuda, así, los intrincados hilos de una vasta conspiración, cuyo fin es apoderarse del estado mexicano. A esta conclusión llega Anabel Hernández, quien revela desde el prólogo su misión: “Yo quiero contribuir a que el periodismo en México sea el reflejo de lo que los mexicanos merecemos y queremos: un país libre de impuni-dad…” La pregunta se impone: ¿cuál es la impunidad original, la matriz de la cual surge la motivación para abocarse a esta empresa de purificación nacional mediante el pe-riodismo? La dedicatoria del libro lo aclara: “A Emilio Hernández, mi padre. Porque cuando fue secuestrado y asesinado en 2000 comprendí que la corrupción y la impuni-dad no es cuestión de números sino de víctimas con nombre y apellido.” Pero no sólo las víctimas deben llevar nombre y apellido sino los victimarios. Anabel Hernández acusa a García Luna de proteger desde el poder a bandas de secuestradores; acusa a Juan Camilo Mouriño (al que tacha de frívolo, ambicioso y corrupto) de apuntalar en su puesto a García Luna debido a los servicios de espionaje político que éste le ha proporcionado; acusa también a Felipe Calderón (a quien califica de alcohólico, autoritario y rencoroso) de sostener a ambos personajes como pago por el servicio de haberlo ayudado —mediante oscuros procedimientos— primero a ganar la elección interna del pan y luego la presidencia de la república; y, finalmente, acusa a Carlos Slim de manipular a estos personajes políticos para apoderarse de la médula del estado mexicano. La conclusión lógica, aunque nunca explicitada por Anabel Hernández, es que el padre de la periodista fue secuestrado y asesinado como un daño colate-ral en la gran batalla que una familia (los Slim) emprendió para apoderarse del país que los acogió y propició su inmensa fortuna.

Una virtud de este libro de investigación es el enorme apoyo documental que la sustenta. Según explica Hernández, el país cuenta con cuatro instrumentos básicos para des-arrollar su necesaria tarea de inteligencia y seguridad nacional: Plataforma México (que contiene la información de todas las policías del país y de sus cárceles), el Centro Ope-rativo de Mando de la pfp, el Registro Público Vehicular (que contará con la información de todos los vehículos que circulan en el país) y el Servicio de Protección Federal (que se encargará de la custodia de todos los inmuebles del gobierno federal). Los tres primeros instrumentos ya están en poder de Carlos Slim, obtenidos mediante multimillonarias adjudicaciones directas, gracias a los buenos oficios de Genaro García Luna, íntimo amigo de Héctor Slim, director de Telmex. “Slim —dice la periodista— va por el monopolio de las áreas más sensibles del país.”

El primer paso lo dio Slim con la adquisición de Teléfonos de México. Este monopolio no sólo lo dotó de una inmensa liquidez económica: “Telmex, dicen los expertos en inteligencia militar, es el primer gran centro de inteligencia y espionaje en el país.” Por ello es que, afirma Anabel Hernández, “Slim sostiene con su aval a García Luna en la ssp pese a las claras muestras de corrupción del secretario y su equipo.” ¿Con qué fin? Para concentrar, de manera aberrante, los ins-trumentos de seguridad nacional en manos de una sola compañía y un solo hombre.

Dos terceras partes del libro las ocupa Anabel Hernández en describir minuciosamente, con una gran cantidad de apoyo documental, las trapacerías de Juan Camilo Mouriño y la complicidad con el crimen de Genaro García Luna. En el primer caso, exhibe pruebas que muestran cómo Mouriño utilizó el poder para conseguir una serie de preben-das millonarias para su familia; en el segundo, hace un repaso detallado del círculo íntimo de García Luna (hoy casi todos están en la cárcel o han sido asesinados). Casi al final sitúa el capítulo dedicado a Slim, pero tras su lectura este capítulo se vuelve central en la argumentación.

A pesar de su buena factura periodística y del indudable valor personal de Anabel Hernández, la lectura de este libro es aterradora. A la pregunta: ¿por qué está en auge el crimen organizado en México?, se podría responder, tras repasar las páginas de Los cómplices del presidente: debido a la impunidad. Esta impunidad es fruto de la complicidad entre el crimen organizado y quien encabeza las instituciones de seguridad pública en el país. Y más a fondo: esta impunidad tiene su origen en un escandaloso proyecto del que apenas ahora comienzan a salir detalles a la luz. ¿Qué hacer? Cobrar conciencia y actuar en consecuencia. No queda de otra.

Autor: Fernando García Ramírez, crítico literario y coordinador general de Lupa Ciudadana

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No Responses to “¿En manos de quién esta la información en México? Genaro Garcia Luna y Carlos Slim (+ video)”

  1. El problema que el Senado lo aprobo, hace un par de años unos delincuentes me robaron mi celular (judiciales del Edo.) los mas culeros y ojetes y denuncie a Derechos Humanos Tlalnepantla y me dijeron que mientras averiguaban hiba a estar detenido 24 horas o más mientras averiguaban.
    Pero si no se da de alta lo cancelan pero lo aprobo el Senado esos ojetes porque tienen fuero pero nosotros el 99.9%, pero seguimos igual de mediocres y agachones

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