Pactos Mafiosos

Los pactos mafiosos de Calderón

Álvaro Delgado (Proceso)

México, D.F., 19 de noviembre (apro).- Salvo la retención del gobierno de Baja California, en cuya estrategia electoral fue clave la intervención del aparato gubernamental para aplastar a Jorge Hank Rhon, el Partido Acción Nacional (PAN) sólo recogió derrotas en el año electoral que ya concluyó, pero ahora se sabe que en buena medida esto obedeció a Felipe Calderón, pero no sólo por su incompetencia al frente del gobierno federal, sino, sobre todo, por pactos mafiosos con el priismo.

¿Un acuerdo semejante o idéntico al que establecieron, a partir de 1988, Carlos Salinas y el PAN para beneficiarse mutuamente con el reparto del poder político en México y que, en buena medida explica, la alternancia en la Presidencia de la República en el año 2000 y la extensión de ese proyecto otros seis años? Parece que sí.

Manuel Espino, el saliente presidente del PAN, afirma que desde Los Pinos se han tramado pactos con el priismo para que su partido resulte derrotado en elecciones clave, como en su momento la de Yucatán, el 20 de mayo, cuando se “cedió” la gubernatura; y las más recientes en Oaxaca, de Ulises Ruiz; Veracruz, de Fidel Herrera; Puebla, de Mario Marín; Tamaulipas, de Eugenio Hernández; y Michoacán, de los Cárdenas.

En la entrevista publicada en la más reciente edición del semanario Proceso, Espino revela detalles de cómo en las últimas elecciones de este año, apenas el 11 de noviembre, Mario Marín hizo lo que le vino en gana para operar electoralmente y logró aplastar al PAN, que sólo pudo ganar uno de los 26 distritos electorales y un pequeño número de alcaldías, cuando se trata del gobernador más desprestigiado, a raíz de la acreditada colusión con el empresario Kamel Nacif para reprimir a la periodista Lydia Cacho.

En Puebla el activismo del gobierno estatal para favorecer al PRI fue obvio, en ejercicio de los presupuestos estatal y federal para, tal como se hacen ahora las elecciones, con toda la fuerza del aparato, levantarse con el triunfo, pese al elevado abstencionismo. Marín lo hizo con total impunidad.

Calderón no intervino tampoco para, conforme a sus facultades, evitar la arbitraria intervención del gobernador, igual que no actuó ante Ulises Ruiz en la elección estatal de Oaxaca ni en Veracruz, ni en Tamaulipas, elecciones que han exhibido mayor ostentación de los gobiernos estatales priistas. En este último estado, la acción del crimen organizado en la acción política alcanzó niveles nunca vistos. (leer más)

La doble derrota de Calderón

José Gil Olmos

…Resulta que la alianza Calderón-Gordillo comenzó a sufrir golpes y, al mismo tiempo, en Michoacán la disidencia magisterial de la Sección 18, encabezada por Artemio Ortiz, apoyado por el exoperador político de la maestra, Noe Rivera, implementaron una estrategia para anular y detener la ingeniería electoral de Gordillo, que consiste en comprar credenciales y acarrear votantes en las secciones especiales para, de esa manera, manipular los resultados conforme a su propia conveniencia.

Los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que se oponen al cacicazgo de Gordillo, organizaron cuadrillas “antimapaches” para perseguir a los operadores de la maestra, y tuvieron éxito pues descubrieron el plan y lo revelaron ante la prensa.

No obstante, lo que más afectó la operación de Elba Esther Gordillo fue la decisión velada de Calderón, de empezar a desmarcarse e, incluso, a voltearle la cara a éste personaje, a pesar de que le ayudó a ganar la elección del 2 de julio de 2006. (leer más)

Elecciones: Mentiras y simulación

Álvaro Delgado

…Pero no sólo las mafias del narcotráfico y, en general, el crimen organizado tienen una presencia cada vez más ostentosa, no sólo por su operación abiertamente delictiva, sino en activismo electoral, tal como lo asegura un frustrado alcalde con licencia de Reynosa, Tamaulipas, quien en su queja por la derrota sólo exhibe a su amigo Calderón, que nada ha hecho en ese estado.

Y eso mismo ocurre en Michoacán: estado emblemático en el aparatoso uso del Ejército supuestamente contra el narcotráfico, los organismos oficiales saben de los candidatos controlados por las bandas criminales, pero la politiquería les impone su silencio para no reconocer su incompetencia y complicidad.

Hubo en México una breve primavera democrática, que obviamente no comenzó con la entrega pactada de Carlos Salinas al PAN de gubernaturas, en una compra de legitimidad que ahora ensaya Calderón Hinojosa, sino con la reforma política de 1996 que duró hasta el 2000, cuyo fenómeno de la alternancia fue paradójicamente el dique a la transformación para robustecer la equidad en la disputa por la representación popular. (leer más)

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